jueves, junio 11, 2009

Apuesta

Entre escoria que lame sudores se encuentra, entrecortada y delirante, con el alma estrecha y vacía como en la mesa una carta blanca. No se permite gritar. 

El  ruido del aire... Eco que desaparece a lo lejos con el recuerdo, vagas estructuras que agitadas, intentan escapar de los ojos impíos. Y entre muecas, se mueve de un lado a otro... Mira rostros sedientos y almas cargadas de miedo que congela los huesos.
 
La mente estrecha y vacía, ahora está frágil.

- ¿Que desea la madame?
Con los labios impuros y enfermos, pupilas dilatas y tan secas.
- Un receso por favor.

Un minuto, dos tal vez… se encuentra la noche con su entorno, y sigue bebiendo sonrisas hipócritas y malas lenguas. Una, dos, y cuatro...

El arma ahora vacía, y ella acabada. Satisfecha.

1 comentario:

Diana dijo...

Felicidades hermanita! Excelente! hermosa forma de narrar un suicidio.